Inicio Número 01 Sabiduría, la clave del éxito

Sabiduría, la clave del éxito

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Alberto Garcia-Jurado

Emprender una nueva etapa de negocios en Estados Unidos podría traer consigo inestabilidad profesional e incluso personal. Por eso, es importante estar preparado y abierto a otras culturas y estilos de vida.

En El Arte de la Guerra, Sun Tzu escribió:

“Por eso digo: Conoce a tu oponente y conócete a ti mismo y en cien combates, nunca estarás en peligro”.

Escrito hace ya 2,400 años –y totalmente vigente y comprobado–, el tratado pone en alerta a los empresarios que buscan el éxito en Estados Unidos acerca de por qué es fundamental no sólo conocer al “otro”, sino a uno mismo. En la medida en que el hombre o mujer de negocios domine sus emociones y aprenda a focalizar sus capacidades a favor de la empresa, tendrá la facultad de conocer a quienes representan la otra parte.

Y es que desconocer las reglas de cómo emprender una nueva etapa en otro entorno económico y social podría traer encuentros poco afortunados. Prueba de ello son los casos ya conocidos de quienes, durante una negociación en otro país, cometieron errores que pusieron en riesgo lo pactado.

Hace unos meses, una profesionista mexicana recién avecindada en San Antonio (Texas) acordó una reunión con una colaboradora estadounidense. De acuerdo con lo hablado, ambas se verían para un desayuno de trabajo dos semanas después. Sin embargo, el día señalado la ejecutiva mexicana recibió una llamada de su contacto en Estados Unidos preguntando cuánto tiempo más debía esperarla. En ese momento ella recordó la cita y tartamudeando se disculpó y dijo: “Es que como no confirmamos…”.

Una actitud marca la diferencia

Ante los retos de un nuevo entorno, los individuos generalmente optan por una de las siguientes tres posiciones:

Rechazo y repatriación. El individuo se niega a realizar los ajustes ante el nuevo entorno y lo rechaza de forma total. En poco tiempo regresa a su entorno original.

Rechazo y aislamiento parcial. Surge cuando el individuo tiene la oportunidad de aislarse del impacto total de su nuevo entorno retirándose parcialmente a una comunidad de su mismo grupo cultural.

Comprensión e integración. El individuo puede trascender el rechazo cultural, conocer las virtudes y abrirse ante las variantes del nuevo entorno. Justo en ese momento se compenetra plenamente con un nuevo modelo cultural, expande su mente, criterio y capacidad de adaptación.

Entre más abierto se esté al cambio y a la influencia positiva de una nueva cultura el proceso de adaptación será más rápido y sencillo. De aquí surge la necesidad de desarrollar un perfil cultural.

 

Generar un perfil cultural dependerá de la claridad que se tenga en los siguientes puntos:

Aprende a descifrar el entorno

El primer elemento consiste en determinar si se está ante una cultura del Ser o Hacer. En las culturas del Ser (llamadas también culturas enfocadas a la relación) el individuo es validado ante la sociedad por su estatus dentro del grupo y sus relaciones. Por su parte, en las culturas del Hacer (o culturas enfocadas a la tarea) el individuo es validado ante la sociedad por los logros que haya alcanzado desde la percepción del grupo cultural.

Dimensiones culturales

El siguiente factor es la aplicación de las dimensiones culturales básicas. A continuación, una breve explicación de los elementos a analizar:

  • Evasión de incertidumbre. Es el grado en que un grupo cultural rechaza aquello que percibe como desconocido.
  • Distancia de poder. Es el grado en que un grupo cultural acepta que aquellos con poder son automáticamente “superiores” o “especiales” casi por derecho divino sobre los demás. En las culturas de baja distancia de poder, por el contrario, se respeta a quienes detentan supremacía pero sólo como “primeros entre iguales”.
  • Individualismo / Colectivismo. En las culturas colectivistas, el grupo respeta al individuo que cede una parte significativa de su individualidad al grupo y acepta la dependencia de éste. En las culturas individualistas, el grupo respeta al individuo que muestra autosuficiencia.
  • Polichronismo / Monochronismo (del griego Poly = muchos y Cronos = tiempo). Las culturas policrónicas manejan, como su nombre lo indica, muchos tiempos subjetivos. Por ejemplo, si a un grupo policrónico se le cita a las 12:00 del día, cada uno tendrá su propia concepción y llegará en tiempos distintos. En cambio, en las culturas monocrónicas todos los individuos manejan un concepto similar y unificado del tiempo.

 

  • Alto / Bajo Contexto. Es el grado en el que un grupo cultural maneja el contexto no verbal y de situación para transmitir su significado o maneja la comunicación fundamentalmente verbal. Una cultura de alto contexto dirá una parte de lo que quiere decir de forma verbal, pero sólo se podrá entender el significado si se incluye el lenguaje no verbal y el contexto.

Si se analizan los perfiles culturales de México y Estados Unidos son notorias las diferencias culturales. Por eso es tan importante el comparativo de perfil de dimensiones, pues permite tener claridad sobre aquellas áreas en las que podrían presentarse conflictos o malos entendidos. Una vez determinado el perfil cultural es posible hacer ajustes de comportamiento y evolucionar hacia la comprensión de nuestro adversario.

Alberto Garcia-Jurado es Presidente del Cultural Effectiveness Center, con sede en Washington DC, y del despacho Cultural Intelligence.

alberto@cicultural.com

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