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Hipertensión arterial

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Conocer la  enfermedad es muy importante para poder aprender a vivir con ella, controlarla adecuadamente y así disminuir su riesgo.

¿Qué es la presión arterial?

En nuestro cuerpo existen varios tipos de conductos o vasos sanguíneos que conforman el llamado sistema circulatorio. Los principales son las arterias y las venas. Las arterias son las encargadas de transportar todos los nutrientes, incluido el oxígeno, a los diferentes órganos para su buen funcionamiento. Por otro lado, las venas se encargan de transportar la sangre desoxigenada al corazón y de allí a los pulmones para su oxigenación.

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre dentro de las arterias durante el tiempo en que es bombeada por el corazón y viaja por dichos vasos sanguíneos, las arterias, a través de todo nuestro cuerpo.

¿Cómo se mide?

La presión arterial se puede medir de muchas maneras. En la práctica cotidiana, la presión arterial se mide mediante un método indirecto, utilizando un aparato llamado baumanómetro. Se obtienen DOS cifras, la primera y mayor se denomina SISTÓLICA, y la segunda o menor DIASTÓLICA.

¿Cuáles son los valores normales?

Los valores normales son menores a 140 para la presión sistólica y 90 para la diastólica. Se dividen en óptimos (menores a 120/80), normales (entre 120-129 / 80-84) y normales altos (130- 139/85-89). Aquellas personas con cifras de presión en rango de normal alta, tienen un riesgo mucho mayor de desarrollar hipertensión que quienes tienen cifras óptimas. En personas consideradas como de alto y muy alto riesgo, por ejemplo aquellos que padecen diabetes mellitus o daño renal, las cifras de presión arterial consideradas como normales son menores a 130/80 milímetros de mercurio (mmHg).

¿Qué cifras se consideran como bajas?

Cifras menores a 90/60 mmHg se consideran cifras bajas. Es frecuente, principalmente en mujeres jóvenes, que tengan cifras entre 90 y 100 de sistólica y entre 60 y 70 mmHg de diastólica, lo cual se encuentra en rangos de presiones normales.

LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL

¿Qué es la hipertensión?

Hipertensión arterial es el término médico para definir la elevación anormal y sostenida de la presión dentro de las arterias. Es importante saber que una sola determinación de cifras elevadas no equivale a hipertensión. Esto debe corroborarse en varias ocasiones o mediante otros medios.

Factores de riesgo cardiovascular

Algunos de ellos son: la obesidad, la diabetes mellitus, la elevación del colesterol o hipercolesterolemia, el tabaquismo y, precisamente, la hipertensión arterial, la cual es uno de los más frecuentes de estos factores de riesgo.

¿Cómo puedo saber si tengo hipertensión arterial?

El diagnóstico de hipertensión arterial no se hace solamente basado en un solo registro aislado de elevación de la presión, esto es, con la determinación de una sola ocasión de cifras altas, excepto en aquellos casos en que la elevación sea muy importante, por ejemplo, cifras de 210/122 mmHg. Este diagnóstico deberá ser siempre verificado por un médico.

Causas de la hipertensión

Hipertensión primaria: Al hablar de factores genéticos se hace referencia a la mayor predisposición para desarrollar esta enfermedad por causas hereditarias, lo que significa que la hipertensión arterial primaria se hereda, por lo que, quienes tienen familiares directos como abuelos, padres o hermanos que la padezcan, tienen un mayor riesgo de presentarla en algún momento de su vida, generalmente a partir de los 20 años. Con relación a los factores ambientales que influyen en el desarrollo y mantenimiento de esta enfermedad, los principales son: una mayor sensibilidad a la sal, la obesidad, el sedentarismo y el estrés.

Hipertensión secundaria: Este tipo de hipertensión es causada por enfermedades muy específicas y bien estudiadas de diferentes órganos, como los riñones y algunas glándulas como la tiroides y las suprarrenales. Por otro lado, alteraciones congénitas como la estrechez de la arteria aorta.

¿Se puede curar?

La hipertensión arterial primaria no se cura. Generalmente es para siempre, pero se puede controlar adecuadamente mediante la normalización de las cifras de presión y la detección y control de otros factores de riesgo, en caso de que existan.

En el caso de la hipertensión secundaria, una vez detectada la causa específica, se puede lograr la curación en muchas ocasiones, como es el caso de los tumores de las glándulas suprarrenales, la coartación de la aorta o la estenosis de una arteria renal.

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