Inicio Número 26 Dos historias: BBB, una comunidad de confianza

Dos historias: BBB, una comunidad de confianza

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Por: Bernardo Altamirano Rodríguez

Los mercados y desarrollos económicos de México y EE. UU. están llenos de contrastes sociales, políticos e institucionales, a pesar de que gran parte del territorio y de la población de este último país comparte historia y orígenes comunes con el primero. México vivió por muchas décadas una economía cerrada, centralizada y dirigida que incidió en el débil desarrollo de empresas, y que comenzó a cambiar a partir de 1988. En cambio, Estados Unidos se fundó en el libre mercado, con un sentido federalista y protegiendo los derechos de propiedad, lo que en su conjunto incidió favorablemente en emprender y crear negocios. Como una muestra de la diferencia de necesidades sociales y soluciones institucionales de principios del s. XX, mientras México constitucionalizaba el ejido (1917) -para transformar la naturaleza de la propiedad virreinal-, en EE. UU. se creaba la Federal Trade Commission (1912) -para combatir los monopolios y evitar que éstos depredaran los pequeños negocios.

Esta evolución y estas diferencias también tuvieron un efecto en la misma sociedad. Mientras que en México se gestaron organismos asociados al Estado, en EE. UU. se fomentaban fundaciones, fondos privados u organismos empresariales.

En este contexto, Better Business Bureau (BBB) nace en 1912 mediante la acción colectiva de líderes empresariales. Con el espíritu federalista mencionado, grupos de empresarios empezaron a construir BBB’s en sus localidades -hoy existen 113 oficinas en EE. UU., Canadá y México- y comenzaron a imprimir un liderazgo indiscutible en fomentar mejores prácticas comerciales, estándares éticos, programas de autorregulación y advocacy para los consumidores. Este trabajo centenario ha fortalecido la confianza entre negocios, consumidores y reguladores, y es el epicentro de una dinámica búsqueda de información y servicios con los que BBB contribuye: construir confianza en el mercado.

El éxito de este modelo se observa al ver que existen más de 400 mil negocios acreditados por la BBB, 200 empresas globales que son sus socios nacionales y más de 150 millones de servicios que se brindan anualmente a los consumidores.

De acuerdo con una reciente encuesta de Nielsen (2015), más del 73% de los consumidores en EE. UU. están familiarizados con la BBB y su Sello de Confianza. De éstos, 82% preferirían acudir a un negocio que cuente con este sello de acreditación. Por estas razones es que BBB agrega valor a centenas de miles de empresas y profesionistas, pues es el puente de confianza con sus clientes, quienes saben que estos negocios pasaron por un proceso de investigación, que se adhirieron a nuestro Código de Prácticas Comerciales, que son monitoreados y, en caso de que exista alguna inconformidad, habrá respuesta.

Sin duda, se trata de una fórmula virtuosa, pues parte del principio de que compartir una visión de negocios con perspectiva de largo plazo incide en cómo los negocios construyen su reputación a partir de su integridad y mérito, lo que resulta atractivo para sus clientes.

Por esta experiencia y razones es que fundamos la BBB en México: porque estamos convencidos de que nuestro comercio e industria requieren de incentivos para que las empresas se distingan de sus competidores a partir de desarrollar mejores prácticas y agregar un propósito a su visión de negocios.

Queremos que BBB sea el símbolo de aquellas empresas que muestran una actitud diferente en su entorno y que se reconocen como agentes de cambio. Es la forma de construir una comunidad de confianza, en la que la reputación será la mejor moneda de cambio.

Estamos convencidos que este paso motivará a negocios de mexicanos en EE. UU. a aprovechar esta poderosa plataforma para ampliar la confianza con sus clientes, pertenecer y enriquecer a esta comunidad. La ruta trazada por la AEM nos alienta y sabemos que existen múltiples caminos que podremos recorrer de la mano y que con BBB podemos consolidar una comunidad de confianza en toda América del Norte, empoderar a empresas y consumidores mexicanos.

Bio:

Cuenta con una sólida experiencia en los sectores público y social en los más altos niveles. Fue Procurador Federal del Consumidor; también colaboró en la Oficina de la Presidencia de la República, en las secretarías de Educación Pública y de Gobernación, así como en la Representación de México ante la Unión Europea.

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Different Backgrounds, the Better Business Bureau, and a Community of Trust
By Bernardo Altamirano Rodríguez

The Mexican and American markets and economic developments are full of social, political, and institutional contrasts, despite the fact that a greater part of the territory and population of the latter country shares common history and origins with the former. Mexico, for many decades, lived a closed, centralized, and directed economy that had an impact on the feeble development of companies and began to change in 1988. On the other hand, the U.S. was founded on the free market, with a federalist approach, and the protection of property rights which, as a whole, had a favorable influence on creating and starting businesses. This evolution and these differences also had an effect on society itself. While Mexico was developing government-associated entities, the U.S. was promoting foundations, private funds, or corporate entities.

In this context, the Better Business Bureau (BBB) was born in 1912 through the collective action of entrepreneurial leaders. With the above-mentioned federalist spirit, groups of entrepreneurs began creating BBBs in their regions—nowadays, there are 113 offices in the U.S., Canada, and Mexico—and they began to imprint an undisputable leadership to promote best commercial practices, ethical standards, self-regulating programs, and consumer advocacy.

According to a recent (2015) Nielsen survey, more than 73% of consumers in the U.S. are familiar with BBB and its seal of trust. Of these, 82% preferred to patronize a business that had this accreditation seal. This is why BBB adds value to hundreds of thousands of businesses and professionals since it is the bridge of trust with their customers who know that these businesses went through an investigation process and followed our code of business practices, are monitored, and in the case of noncompliance, an action will be taken.

We founded BBB in Mexico because we are convinced that our commerce and industry require incentives so that businesses may be distinguished from their competitors through the development of better practices and by adding a purpose to their business vision. We want BBB to become a symbol of those companies that show a different attitude in their environment and are recognized as agents of change. It is the way of building a community of trust, where reputation is the best currency.

We are convinced that this step will inspire Mexican-owned businesses in the U.S. to take advantage of this powerful platform to increase their trust among their customers, to belong, and to enrich this community. The path traced by AEM encourages us, and we know that there are many paths that we can follow together; also that with BBB, we can consolidate a community of trust in all North America and empower Mexican companies and consumers.

Bio:
His expertise is vast in the highest levels of the public and social sectors. In Mexico, he was head of the Federal Consumer Protection Agency; and he also served in the Office of the Presidency and Secretariats of Public Education and of the Interior as well as in the Mexican Representation to the EU.

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