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Software mexicano con hardware japonés

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Alfonso Tomita

“Para un asunto puedo tener la mentalidad japonesa, la mentalidad  mexicana o la mentalidad americana. Siento que es como una manera de visualizar un problema o una oportunidad desde más ángulos y eso brinda una ventaja competitiva”.

Originario de la ciudad de México pero de ascendencia japonesa, Alfonso Tomita comenzó la carrera de Contaduría en el ITAM, y el último año lo concluyó en la National University de San Diego. Más adelante, en 1997, decidió emprender el vuelo a San Antonio para realizar una maestría en Finanzas, sin imaginar que esta ciudad lo vería crecer hasta convertirse en el exitoso empresario que es hoy.

 

Primeros pasos

Sus raíces nacieron cuando su abuela materna se trasladó a México, país que lo vio nacer a él y a su madre. Su padre también llegó a nuestro continente una vez  que concluyó sus estudios universitarios en Tokio. Alfonso es hijo único, y se describe como una persona que posee software mexicano con hardware japonés.

El empresario tuvo una niñez “apapachada”, menciona, influenciada positivamente por el crecimiento global que sucedió durante la década de los años sesenta. El ejemplo de sus padres fue un aspecto fundamental que marcó su vida, “ellos trabajaron durísimo, pero siempre tenían tiempo para la familia”.

Alfonso Tomita cree firmemente que su ascendencia japonesa y mexicana, además de su aprendizaje en Estados Unidos, lo han dotado de la capacidad de poseer diferentes perspectivas de análisis, “para un asunto puedo tener la mentalidad japonesa, la mentalidad  mexicana o la mentalidad americana. Siento que es como una manera de visualizar un problema o una oportunidad desde más ángulos y eso brinda una ventaja competitiva”.

Los problemas de inseguridad y de contaminación que padece la ciudad de México, así como la búsqueda de un futuro prometedor para sus hijos, alentaron al empresario a trasladarse a San Antonio. “Ésta es una ciudad que tiene lo mejor de los dos mundos, es decir, es una ciudad con el american way of life que funciona muy bien, pero a la vez es una ciudad muy hispana, muy amigable hacia México y hacia los hispanos”.

Cosechando éxitos

En 2001, después de trabajar para la Enciclopedia Británica, Alfonso y su esposa  decidieron iniciarse en el ámbito restaurantero. El plan inicial fue comprar una franquicia de una cadena de quesadillas que era  propiedad de un amigo suyo, Alfonso no imaginó que el producto que pensaba comercializar cambiaría totalmente.

La idea del negocio que convirtió a Alfonso en el gran empresario que es hoy surgió de uno de sus hijos. “Mi hijo me decía que mejor abriera un negocio de sushi, que restaurantes de quesadillas había miles en San Antonio, yo le contestaba que estaba loco”.

Alfonso concebía al sushi como un arte, no pensaba que fuera un negocio rentable, pero la insistencia de su hijo de diez años lo motivó a investigar sobre  franquicias japonesas. Su sorpresa fue grande, ninguna de ellas se animaba a otorgar franquicias a Estados Unidos porque Japón estaba sumergido en recesión y no estaban interesados en incursionar en la Unión Americana.

En uno de los business plans de las franquicias aparecía un concepto denominado “robot de sushi“. Alfonso pensó, “si tengo uno de estos robots a lo mejor el negocio se facilita”. En San Antonio conoció al distribuidor del moderno artefacto, quien se encargaba también de proveer de pescado, arroz y la mayoría de los ingredientes a todos los restaurantes de sushi en el sur de Texas.

El distribuidor le comentó sobre el crecimiento que habían tenido los pocos restaurantes japoneses de la zona en el año 2000, razón que convenció a Alfonso Tomita sobre la idea de abrir un restaurante de este tipo. “En diciembre de 2001 abrimos el primer restaurante en San Antonio, en el colonnade, ahorita son siete, y estamos planeando abrir el octavo para junio del próximo año”.

Presidencia en la AEM

Durante el periodo de crecimiento de la cadena de restaurantes, Alfonso colaboró con la Asociación Mexicana de Empresarios. Fue en 2007 cuando lo invitaron a ocupar la presidencia de la Asociación, misma que presidió durante el periodo 2008-2010. “Asumir la presidencia de la AEM fue una manera de regresar un poco las bondades que me ha dado San Antonio”.

Como presidente de la AEM, uno de los mayores logros de Tomita fue la creación de proyectos que permitieron la expansión de la Asociación, como los seminarios encargados de enseñar a los emprendedores cómo hacer negocios en EU. También se institucionalizó la imagen con el slogan “apoyando mutuamente nuestro éxito en los Estados Unidos”.

Alfonso augura para los próximos años un crecimiento considerable de Texas, incluso mayor al que ha tenido California, debido a la inversión que aporta el sector migratorio y por la diversificación que buscan los empresarios mexicanos hacia Estados Unidos.

Para Tomita, entender cómo funcionan los mercados y los consumidores en San Antonio es como tener un laboratorio para predecir el comportamiento del resto de las ciudades de Estados Unidos. “Es una ventaja increíble estar en San Antonio”, concluye Alfonso, hombre de familia y empresario orgullosos de sus raíces.

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