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Rafael Aranda: Dedicación sin límites

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Rafael Aranda se destaca por ser un hombre sincero y honesto en la relación con sus pacientes, trabajando siempre en los márgenes de la ley. Llegó a San Antonio en 1983 y su intención era permanecer un año en la ciudad, pues fue invitado como maestro de Odontología en la Universidad de Texas. Sin embargo, la oportunidad de continuar como catedrático en UTSA hizo que se decidiera a trasladar su vida personal y profesional a Texas.

¿Quién es Rafael Aranda?

Soy originario de la ciudad de México, graduado en Odontología por la Universidad Nacional Autónoma de México, en donde  di clases por algunos años, hasta que llegué a San Antonio.

Una vez que terminé el año como profesor invitado en UTSA, me ofrecieron trabajo en la universidad, y poco a poco fuimos viendo cuáles eran los requisitos para poder ejercer la práctica privada en Texas.

¿Por qué decidió dedicarse a la Odontología?

Es algo que me interesó desde que tenía 18 años, fue realmente lo que más llamó mi atención, y es a lo que me he dedicado casi toda mi vida. Aunque no fue fácil comenzar a ejercer en Estados Unidos, tampoco fue imposible.

Después de dar clases en la universidad por seis años y presentar una serie de exámenes, me dijeron que lo mínimo que legalmente debía hacer para practicar la Odontología en Texas era volver a cursar los últimos dos años de la carrera, y eso fue lo que hice. Realmente valió la pena el esfuerzo de esos años, porque encontraba yo satisfacción -y la sigo encontrando- al poder tratar, atender y ayudar a los pacientes a resolver y mantener una salud bucal adecuada.

Ejercer la Odontología en Estados Unidos implicó muchos retos, ¿cómo logró establecerse con éxito en San Antonio?

Fue un poco complicado porque ya teníamos familia. No sólo tuve que repetir los últimos dos años de la carrera, sino que antes de obtener la licencia únicamente veía pacientes en la universidad, yo como maestro lo podía hacer, pero obviamente sin ninguna retribución, era sólo por el gusto a mi profesión.

Ya habiendo cumplido los requisitos que pedía el gobierno, mi esposa y yo empezamos a obtener resultados porque nuestra prioridad era ayudar al paciente, antes que anteponer intereses personales; tratábamos de hacer todo lo que nuestra capacidad nos permitía. Inclusive, en un principio veíamos emergencias, en las noches, sábados o hasta domingos.

Esto ayudó a establecernos exitosamente en Estados Unidos, pero también tiene que ver la gran comunidad mexicana en San Antonio, pues muchos de nuestros pacientes tienen origen hispano, y para ellos es un beneficio el poder comunicarse con nosotros en español, y que haya un entendimiento mutuo.

Para usted, ¿cuál es la parte más gratificante de su trabajo?

Hay muchas cosas que me satisfacen de mi trabajo. He ejercido mi profesión desde hace más de 35 años y cada vez me asombro más y conozco más, y puedo aplicar experiencias anteriores en los nuevos casos. Han sido muchos los momentos gratificantes y me sigo emocionando con hacer tratamientos diferentes en los pacientes y poder ayudarles. Es interesante, a veces se lleva uno gratas sorpresas.

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Unlimited Dedication

Rafael Aranda stands out for the sincere and honest relationship with his patients, always working within the law. He arrived in San Antonio in 1983 where he intended to remain for only one year as he was invited as a professor of dentistry at the University of Texas. However, the chance to continue as a professor at UTSA made him decide to transfer his personal and professional life to Texas.

Who is Rafael Aranda?

I‘m a native of Mexico City, obtained my degree in odontology from the Universidad Nacional Autónoma de México where I also taught for a few years until I arrived in San Antonio. Once my one-year term as invited professor at UTSA was over, they offered me a job in the university and we began to check the requirements for a private practice in Texas.

Why did you choose dentistry?

I became interested in this field when I was 18 years old; it really captured my attention and I have worked in it for almost my entire life. Although initially working in the U.S. was not easy, it wasn’t impossible either.

After teaching for six years at the university, I took a series of exams and they told me that the legally minimum requirement in order to practice dentistry in Texas was to course the last two years of the degree, and so I did. The effort was definitely worth it because I found gratification—which I still do—in being able to treat and help my patients to resolve and maintain an appropriate oral health.

Practicing dentistry in the U.S. has presented many challenges. How were you able to establish yourself successfully in San Antonio?

It was a bit complicated since we already had a family. Not only did I have to course the last two years of the degree but, to obtain my certification, I had to treat patients in the university which I could do because I was a professor, although obviously with no retribution. I did it out of the love for my career.

Once complying with the government’s requirements, my wife and I began to attain results because our priority was helping the patient before our personal interests; we tried to do everything our ability allowed us. Initially, we even attended emergencies during the night and weekends.

In your case, what is the most gratifying aspect from your work?

There are many aspects that are gratifying to me. I have practiced my profession for more than 35 years and every time I am more amazed and learn more, and I can apply previous experiences in new cases. There have been many gratifying moments and I still get excited from performing different treatments on the patients and by being able to help them.

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