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NAFTA20

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El 1 de enero de 1994 fue una fecha que quedará guardada en los anales de la historia como el día en que la unión de los tres países que conforman Norteamérica se hizo tangible mediante la entrada del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) –o North American Free Trade Agreement (NAFTA) en inglés y Accord de libre-échange nord-américain (ALÉNA) en francés–, entre Canadá, México y Estados Unidos.

TLCAN a la vanguardia

Esta historia comenzó con la firma del tratado el 17 de diciembre de 1992 por los presidentes Carlos Salinas de Gortari, de México; George H. Bush, de EE.UU. y el primer ministro Brian Mulroney de Canadá.

Pese a que la firma se realizó poco más de un año antes de la entrada en vigor del acuerdo, los países enviaron esta resolución a sus respectivos congresos, en un gesto democrático de primer nivel, para sus respectivas ratificaciones.

El texto del TLCAN consta de una introducción, ocho secciones, 22 capítulos, 292 artículos y siete anexos, en los cuales se fundamentan sus objetivos, sus definiciones, sus formas, entre otras.

Asimismo, el Capítulo I del Tratado que define los objetivos expresa en su artículo 102 que:

“1. Los objetivos del presente Tratado, desarrollados de manera más específica a través de sus principios y reglas, incluidos los de trato nacional, trato de nación más favorecida y transparencia.

2. Las Partes interpretarán y aplicarán las disposiciones de este Tratado a la luz de los objetivos establecidos en el párrafo 1 y de conformidad con las normas aplicables del derecho internacional.”

Veinte años después

El pasado 17 de diciembre se cumplieron dos décadas de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, pese a que será hasta el 1 de enero de 2014 cuando se celebren veinte años de la entrada en vigor del acuerdo.

Para celebrar este suceso histórico, la Asociación de Empresarios Mexicanos (AEM) organizó una cumbre llamada NAFTA20, en la que aproximadamente 50 personalidades de México, Estados Unidos y Canadá se reunieron durante los días 15 y 16 de noviembre en San Antonio, Texas, para realizar un balance objetivo de lo que ha significado el TLCAN para los tres países, además de dar una visión a futuro.

Entre los invitados a este evento sin precedentes se contó con la presencia de personalidades como Julián Castro, alcalde de San Antonio; Arturo Sarukhán, ex embajador de México en EE.UU.; Henry Cisneros, ex alcalde de San Antonio –el primer mexicoamericano en ostentar un cargo de tal relevancia–; José Antonio Fernández, presidente y CEO de FEMSA; Jordy Herrera, ex secretario de energía en México; Barry Lawrence, director del Laboratorio de Supply Chain en la Universidad Texas A&M; Jennifer A. Jeffs, presidenta y CEO del Canadian International Council; Chris Nielsen, presidente de Toyota Motor Manufacturing Texas; Robert Pastor, director del Center for North American Studies; Andrew Selee, vicepresidente del Centro Woodrow Wilson; Jaime Serra Puche, cabeza del equipo negociador del TLCAN por México durante 1991 a 1994; Martha Smith, presidenta y CEO de la US-Mexico Foundation; Paula Caldwell St-Onge, Cónsul General de Canadá para la región centro-sur de EE.UU.; Luis V. Echeverría, presidente del Capítulo Binacional Baja California/California de la AEM; Flavio Díaz Mirón Álvarez, asesor general de Bombardier; entre otros muchos más.

A lo largo de esos dos días se abordaron distintas perspectivas en una serie de mesas en las que se tocaron temas como la economía regional del bloque norteamericano, moderada por Henry Cisneros; Cadenas de suministros y logística, moderada por Rick Van Schoik; “Viendo al futuro del TLCAN, una mirada de sus arquitectos originales”, con la presencia de Jaime Serra Puche, Thomas Donohue y John M. Weekes: “NAFTA @ 20: la perspectiva de los CEO’s”, moderada por Andrew Selee; “La economía mundial y de la región del TLCAN”; y otros diálogos como el de energía con la presencia del otrora secretario de energía, Jordy Herrera o el de la industria automotriz, moderado por Robert M. Barnett, entre otros.

El preámbulo menciona que este acuerdo surgió de la decisión de los tres países a:
• Reafirmar los lazos especiales de amistad y cooperación entre sus naciones.

• Contribuir al desarrollo armónico, a la expansión del comercio mundial y a ampliar la cooperación internacional.

• Crear un mercado más extenso y seguro para los bienes y los servicios producidos en sus territorios.

• Reducir las distorsiones en el comercio.

• Establecer reglas claras y de beneficio mutuo para su intercambio comercial.

• Asegurar un marco comercial previsible para la planeación de las actividades productivas y de la inversión.

• Desarrollar sus respectivos derechos y obligaciones derivados del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, así como de otros instrumentos bilaterales y multilaterales de cooperación.

• Fortalecer la competitividad de sus empresas en los mercados mundiales.

• Alentar la innovación y la creatividad y fomentar el comercio de bienes y servicios que estén protegidos por derechos de propiedad intelectual.

• Crear nuevas oportunidades de empleo, mejorar las condiciones laborales y los niveles de vida en sus respectivos territorios.

• Emprender todo lo anterior de manera congruente con la protección y la conservación del ambiente.

• Preservar su capacidad para salvaguardar el bienestar público.

• Promover el desarrollo sostenible.

• Reforzar la elaboración y la aplicación de leyes y reglamentos en materia ambiental.

• Proteger, fortalecer y hacer efectivos los derechos fundamentales de sus trabajadores.
TLCAN en cifras
• Tres países beneficiados (Canadá, Estados Unidos y México).

• Aproximadamente 500 millones de personas en Norteamérica.

• México es uno de los mayores exportadores del mundo.

• Canadá tiene a uno de cada cinco empleados vinculado al comercio internacional.

• Estados Unidos ha reafirmado su liderazgo económico en el mundo.

• Producción combinada de 17 billones de dólares.

• Se han creado más de 40 millones de empleos desde 1994 en los tres países, con lo que se aumentó más de 20% el nivel de empleo.

• Se han comercializado más de 100 mil millones de dólares entre Canadá, EE.UU. y México.

• El intercambio comercial entre los países socios del TLCAN equivale a más de 110 millones de dólares por hora.

• El Producto Interno Bruto de Norteamérica pasó de 7.6 billones de dólares en 1993 a casi 20 billones de dólares en la segunda década del siglo XXI.

• 85.5% del comercio de Estados Unidos con Canadá y México se realiza vía terrestre.

• 10.2% del comercio de EE.UU. con Canadá y México es por mar.

• 4.3% del comercio de México, Canadá y Estados Unidos se traslada vía aérea.

• De 2010 a 2011 se aumentó 14.3% el comercio entre el bloque.

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NAFTA total success!

January 1, 1994 was a day that will go down in History as the union of the three North American countries made tangible through the North American Free Trade Agreement (NAFTA) or Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) in Spanish—and Accord de libre-échange nord-américain (ALÉNA) in French—between Canada, Mexico and the United States.

This story began when presidents Carlos Salinas de Gortari of Mexico, George H.W. Bush of the U.S. and the Canadian Prime Minister Brian Mulroney signed the agreement on December 17, 1992.

Despite the fact that the treaty was signed more than a year before the agreement came into force, the countries submitted this resolution to their respective congresses, as democratic gesture of first level, for their corresponding approvals.

The NAFTA text comprises an introduction, eight sections, 22 chapters, 292 articles and seven annexes, which lay the foundation of its objectives, definitions, and forms, among other things.

The preamble states that this agreement arose from the decision of the three countries to “reassert the special friendship ties and cooperation between these nations; contribute with a harmonious development, the expansion of world trade and extend international cooperation; create a bigger and more secure market for the goods and services produced in their territories; reduce the commerce distortions; establish clear and mutually beneficial regulations for the commercial exchange; ensure a foreseeable trade framework in order to plan productive activities and investments; develop their corresponding rights and obligations stemming from the General Agreement on Tariffs and Trade, as well as other bilateral and multilateral cooperation instruments; strengthen their companies’ competiveness in the world market; encourage innovation and creativity and promote the trade of goods and services protected by intellectual property rights; create new job opportunities, improve labor conditions and the standard of living within their respective territories; carry out the above in a coherent manner thus protecting and preserving the environment; conserve their ability to safeguard public welfare; promote a sustainable development; intensify the preparation and enforcement of environmental laws and regulations; and protect, strengthen and implement their workers’ fundamental rights.”
Also, Chapter I of the Agreement which defines the objectives states in article 102:

“1. The objectives of this Agreement, as elaborated more specifically through its principles and rules, including national treatment, most-favored-nation treatment and transparency.

2. The Parties shall interpret and apply the provisions of this Agreement in the light of its objectives set out in paragraph 1 and in accordance with applicable rules of international law.”

The objective of this historic agreement is to “eliminate barriers to trade and investments between the U.S., Canada and Mexico” by means of five stages of “tariff exemptions”, with the last phase effective on January 1, 2008.

Twenty Years Later

December 17, 2011 marked two decades of the signing of The North American Free Trade Agreement, although it will be until January 1, 2014 that we will be celebrating the actual twenty years of its entering into force. To celebrate this historic event, the Asociación de Empresarios Mexicanos (AEM) organized a summit called NAFTA20, where around 50 personalities of Mexico, the United States and Canada got together on November 15 and 16 in San Antonio, Texas to objectively assess what NAFTA has signified to the three countries, in addition to providing a vision of the future.

Among the guests to this unprecedented event were personalities such as Julián Castro, mayor of San Antonio; Arturo Sarukhán, former Mexican ambassador to the U.S.; Henry Cisneros, former mayor of San Antonio—the first Mexican American holding such a relevant position; José Antonio Fernández, president and CEO of FEMSA; Jordy Herrera, Mexico’s former Secretary of Energy; Barry Lawrence, director of the Global Supply Chain Laboratory at Texas A&M University; Jennifer A. Jeffs, president and CEO of the Canadian International Council; Chris Nielsen, president of Toyota Motor Manufacturing Texas, Inc.; Dr. Robert Pastor, director of the Center for North American Studies at American University; Andrew Selee, vice president for programs at the Woodrow Wilson Center; Jaime Serra Puche, leader of the NAFTA negotiating team for Mexico during 1994 to 1994; Martha Smith, president and CEO of the U.S.-Mexico Foundation; Paula Caldwell St-Onge, Consul General of Canada to the South Central U.S.; Luis V. Echeverría, president of the AEM Baja California/California Chapter; Flavio Díaz Mirón Álvarez, consultant for Bombardier; among many others.

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