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Inmigración, más allá de lo básico

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De Visitante a Comerciante sin el mayor esfuerzo (para algunos)

Tanto en México como en Estados Unidos tenemos frases coloquiales que ilustran el siguiente tema.  En México decimos: “Para qué tanto brinco, estando el suelo tan parejo”; en EU: “If it ain’t broken, dont fix it”, o “si no está descompuesto, no lo arregles”.  Muchas veces la solución a nuestros problemas es algo muy sencillo y con menor esfuerzo del que nos imaginamos.

Los asuntos legales no son la excepción, y como ejemplo está el caso de ciertos empresarios mexicanos que ya califican para la visa tipo E-1, como Comerciante Bajo Tratado, simple y sencillamente por la naturaleza de sus actividades en México.

Visas E-1 de Comerciante Bajo Tratado

Generalmente, la visa de tipo E-1 se le expide a un nacional de un país con el que Estados Unidos tiene un tratado comercial (como México), y que viene a realizar o conducir un comercio sustancial (flujo continuo de bienes o servicios entre EU y el país del tratado).

Para ser sustancial, el comercio debe de darse en varias exhibiciones, y no en una sola importación o exportación, independientemente del monto de dicha operación.  Además, el comercio ya debe de existir al momento de hacer la solicitud, a diferencia de las visas de inversionista (E-2) en donde el negocio puede estar en proceso de establecerse.  Debido a estos requisitos, hay bastantes empresarios mexicanos que potencialmente califican para esta visa, sobre todo si su negocio en México compra o vende productos, insumos, o servicios a empresas americanas.

¿Cuánto tengo que invertir?, ¿cuántos empleos necesito crear? y ¿qué empresa debo constituir?

Estas preguntas son importantes para otro tipo de visas; sin embargo, para la E-1 no son mayormente trascendentes. El hacer una inversión de cierta cantidad no es requisito para esta visa, siempre y cuando se pueda demostrar ese flujo continuo de bienes o servicios.  La creación de empleos tampoco es una razón para denegarla. Además, tampoco es necesario constituir una empresa norteamericana, ya que el reglamento es muy claro en que se puede venir a conducir el comercio: 1) como empleado de una empresa americana, 2) como empleado de una empresa extranjera, o 3) a título personal.

Esto ofrece algo de ventaja ya que en otro tipo de visas (Ls y Hs), inmigración últimamente está poniendo bastante énfasis en definir quién es el empleado y quién es el patrón, y si existe una relación de buena fe entre ambos, complicando la obtención de visas H o inclusive L para los dueños de la empresa peticionaria.

Esta visa me lleva a la residencia permanente

Como lo comentamos en el último artículo, ninguna visa de no-inmigrante nos lleva por sí sola a la residencia permanente. Sin embargo, con la asesoría adecuada y la planeación correcta, un empresario puede ir sofisticando sus operaciones en Estados Unidos para cumplir con los requisitos de la visa de inmigrante de un ejecutivo o gerente multinacional y así llegar a la residencia permanente.

Ramón E. Curiel es un abogado en San Antonio, Texas, experimentado en el área de derecho migratorio relacionado con los negocios e inversiones; cuenta con experiencia de más de 12 años representando a negocios pequeños, empresas medianas y corporativos, proporcionando asesoría y soluciones migratorias.  Actualmente, es el representante de la American Immigration Lawyers Association (AILA) para la oficina del distrito de San Antonio del Servicio de Inmigración (USCIS).  Ramón es graduado de la facultad de derecho de la Universidad de Texas Tech y cuenta con una maestría en derecho internacional de la Universidad de St. Mary’s.

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