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Gaby Vargas: ¿Por qué trabajas?

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Nada remplaza la satisfacción de hacer lo que nos gusta y saber que tiene sentido. ¿Alguna vez te has preguntado por qué trabajo? ¿Qué quiero lograr? Si no me pagaran, ¿lo seguiría haciendo? ¿Me satisface tanto como antes? Te invito a que lo pienses por un momento. Es importante, porque de esto depende lo que en verdad queremos de la vida y cómo vamos a conseguirlo.

La mayoría trabajamos porque tenemos que hacerlo, por supuesto, pero hay que pensar que el trabajo es más que una forma de ganarnos la vida. También es una forma de expresión, una manera de elevar nuestra autoestima y de adquirir un sentido de logro así como una base para nuestra vida social. Y lo cierto es, que sólo hacemos bien aquello que nos gusta.

Si consideras las horas que dedicas a trabajar te vas a dar cuenta de que, si lo haces por un simple interés económico, estás en un error; quizá ha llegado el momento de que veas en el trabajo una excelente fuente para sentirte contento y satisfecho. Nuestro trabajo debe permitirnos disfrutar, sacar nuestro verdadero yo y después… el dinero vendrá solo.

Además, la relación con el trabajo es cambiante y no sólo depende de nuestras necesidades, también involucra a nuestros valores. A lo mejor quieres un ambiente más relajado, quizá quieres algo que represente un reto o deseas viajar y relacionarte con personas diferentes, tal vez pides a gritos algo que te ayude a mantener el balance entre tu familia y tu trabajo.

Conscientes o no, todos tenemos valores. Ellos son la estructura que apuntala nuestras vidas. Si los tenemos claros, es más fácil tomar decisiones sin sentir culpa o retomar el camino si nos equivocamos. Por lo anterior, te pregunto: ¿qué es lo que más te importa?, ¿lo que más valoras? ¿La aventura, el reto, la creatividad, la familia, el amor, la amistad, la libertad, la salud, la honestidad, las relaciones, el éxito, aprender, viajar, poder, integridad, espiritualidad, independencia, dinero, seguridad, diversión, desarrollo personal?

Comparto contigo la fórmula para establecer tus valores:

Enfoca. Escribe en un papel: “Yo valoro…”; por ejemplo, “Yo valoro mi familia…”, “yo valoro mi salud…”. De momento, deja fuera la palabra trabajo. Primero necesitas contactar tus valores centrales porque, a lo mejor,  te das cuenta de que las dos áreas no han corrido paralelas.

Organiza. Acomoda  tus valores en orden de importancia. Puede que encuentres difícil poner uno antes que el otro. Sin embargo, es importante priorizarlos para tener muy claro qué te motiva y te estimula.

Revisa. Es bueno revisar esta lista, en especial cuando pasas por un problema. En lugar de ahogarte en la dificultad, por ejemplo, “mi jefe siempre me hace trabajar  tiempo extra”, ve cuál es tu lista de valores para descubrir por qué es un problema para ti. Si el tiempo con la familia es tu prioridad, seguro lo será, pero si las finanzas son lo primero, es probable que no te moleste. Los problemas son una cuestión de percepción.

Motívate. Tus verdaderos valores te inspiran. Busca ese estado mental que te hace sentir profundamente vivo, contento y en paz. No es tan difícil de identificar, de seguro es ése que te da una razón para levantarte en la mañana, pasarte horas estudiando o para trabajar sin descanso. Los valores son tu motivación intrínseca; los problemas surgen cuando hay incongruencia entre lo que haces y ellos, o cuando los has perdido de vista. Cuando te sientas estresado, o te falte motivación, revísate para encontrar qué es lo que causa el bloqueo. ¿Estás ignorando tus valores? ¿Los estás transgrediendo?

Utilízalos. Los valores son tu fortaleza. Es difícil que una persona que no sea totalmente sincera con ella misma, pueda lograr grandes cosas. Todos tenemos que lidiar con situaciones difíciles y los valores te dan la fuerza y convicción para seguir adelante. Es fácil que, en el trabajo, cegados por una falsa promesa de felicidad, adoptemos los valores de otros. Sin embargo, pronto, como un zapato apretado, te incomodan, te traen problemas y te van desintegrando.

Actúa. Si quieres sentirte feliz en tu trabajo, asegúrate que tus acciones y tus valores estén en sincronía.

Identifica tus principios y apégate a ellos, porque, al fin y al cabo, ¿qué vale más que tu integridad y la paz que con ella logras?

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