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Carlos Manuel Sada: La importancia de las raíces

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Carlos Sada es uno de los mexicanos con más experiencia en el servicio exterior.

Nació en la ciudad de Oaxaca en agosto de 1952; estudió en la Universidad Iberoamericana y en la UNAM.realizó su posgrado en sistemas de producción en la Universidad de Newcastle, Inglaterra y el gobierno de Países Bajos lo becó para estudiar desarrollo regional en la Universidad Tecnológica de Delft y microeconomía en el Instituto de Administración Pública de La Haya.

En los 80 trabajó en el Programa de Desarrollo Regional de Oaxaca en el área de planeación de desarrollo con los gobernadores Pedro Vásquez Colmenares –quien falleció el 25 de septiembre pasado– y Heladio Ramírez.

De 1989 a 1992 fue el Cónsul general de México en Toronto, Canadá. Al finalizar su gestión fue electo presidente municipal de la ciudad de Oaxaca (1992-1995).

En 1995 fue nombrado Cónsul general de México en San Antonio, Texas donde inició su búsqueda para unir a la comunidad de empresarios y profesionistas mexicanos.

En 2010, se convirtió en el cónsul general de México en Nueva York donde desempeña este cargo hasta la fecha.Carlos, la persona

Carlos es un personaje de sonrisa afable, lentes y barba encanecida, con un carácter humanitario pero con la firmeza de quien sabe lo que quiere en la vida.

Vivió su infancia y adolescencia en una casa en el centro de Oaxaca “a una cuadra del Zócalo” donde jugaba con sus seis hermanos.

Carlos Sada guarda un cariño especial a su tierra, “pese a estar tantos años en el extranjero hay un arraigo natural en Oaxaca que me hace conservar con mucha frescura y claridad esos recuerdos”.

Los “Lunes del Cerro”, mejor conocidos como las Fiestas de la Guelaguetza –que se desarrollan durante los dos últimos lunes de julio– son de las evocaciones a las que más cariño les tiene: “recuerdo que de chamacos (niños) nos íbamos de día de campo al Cerro del Fortín –donde se realizaba originalmente la ceremonia– a comer tunas, chapulines y guajes, que son frutas muy auténticas de Oaxaca“.

Hablemos de negocios

“Mis abuelos llegaron a Oaxaca y fundaron empresas de cerveza, de refrescos, de jabones, hicieron ingenios azucareros y de trigo. Venimos de un espíritu emprendedor”.

Si algo heredó de sus abuelos fue ese espíritu que lo llevó a involucrarse en la creación de la Asociación de Empresarios Mexicanos (AEM) en San Antonio mientras era Cónsul general.

La AEM comenzó a conformarse un año después de su llegada a San Antonio, “me percaté que había una gran riqueza de empresarios mexicanos que habían decidido ir para hacer negocios o extender sus empresas”, recordó Sada. Bernardo Gutiérrez Cortina, Emilio España, Eduardo Bravo y Alejandro Quiroz –un grupo de empresarios afincados en San Antonio y cómplices de Sada en la creación de la AEM– ya se reunían de manera esporádica para tratar asuntos de negocios.

El ingeniero oaxaqueño los conoció en una cena que este grupo de empresarios dio en su honor y en un desayuno posterior se esbozó la idea de formar una asociación de mexicanos “que seguían llegando copiosamente”.

“Me ha dado gran gusto ver cómo ha evolucionado (la AEM) gracias al tiempo y esfuerzo que han dedicado sus integrantes para consolidarla”, comentó Sada.

Soñar con los pies en la tierra

Carlos Sada se emociona al hablar de la necesidad de contar con una asociación con presencia binacional como la AEM-USA de empresarios y profesionistas mexicanos en la Gran Manzana y asegura que hay mucho interés de parte de la comunidad mexicana en NY.

Actualmente, ya están trabajando en Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut, donde, además, apoyan a la comunidad migrante. “Estamos en proceso de determinar de qué forma puede surgir la asociación. Te puedo adelantar que nos estamos enfocando en establecer una red de contactos entre mexicanos y apoyar programas de servicio social para la comunidad migrante mexicana con la interacción con autoridades políticas, cabildeos y trabajo con medios de comunicación”.

Con cerca de 22 mil empresas mexicanas en NY, Carlos Sada sabe que les queda un largo camino por delante, en el que avanzan a diario con la mirada fija en el objetivo: unir a la comunidad mexicana en beneficio de todos.

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The Importance of Roots

Carlos Sada is one of the most experienced Mexicans in the Foreign Service. He was born in Oaxaca in August 1952, studied at the Universidad Iberoamericana, UNAM, and has a postgraduate diploma in production systems from Newcastle University in Great Britain, thanks to a CONACYT scholarship.

He was also granted a scholarship from the Netherlands government to study regional development at Delft University of Technology and microeconomics at the Institute of Public Administration at The Hague.

In the ’80s he worked in the development planning area of Oaxaca’s Regional Development Program. From 1989 to 1992 he was consul general of Mexico in Toronto, Canada. At the end of his term he was elected mayor of the city of Oaxaca (1993-1995). In 1995 he was named consul general of Mexico in San Antonio, Texas where his efforts to unite the Mexican business and professional community began. From 2000 to 2007, he acted as consul general of Mexico in Chicago, Illinois and then was appointed minister for Congressional affairs to the Mexican embassy in Washington, D.C. Since 2010 he has been the consul general of Mexico in New York.

Carlos, the Person

Carlos’ character is that of a humanitarian although he is sure of what he wants out of life. He lived his childhood and teenage years in a house in downtown Oaxaca where he used to play with his six siblings. Even after having been 20 years away from his country, he feels great love for his homeland. For Carlos, the religious values of a traditional Mexican and catholic family, such as his, bear great weight; he especially and fondly remembers the Jesuit house close to his own home, as well as the Sundays he attended mass at the cathedral.

Let’s Talk about Business

The AEM began to take shape a year after he arrived in San Antonio. A group of entrepreneurs in San Antonio–and Sada’s partners in crime in the creation of the AEM–were already once in a while getting together to talk about business. After a few months of dealing with the Mexican and U.S. governments, as well as with entrepreneurs and professionals arriving in this Texan city, the AEM began to take shape and, together with the San Antonio-Mexico Friendship Council, positioned the Mexican agenda among the community.

With His Head in the Clouds and His Feet on the Ground

Carlos Sada gets excited when he talks about the need of having a Mexican entrepreneurs and professional association with binational presence such as the AEM-USA in the Big Apple. Although there is no knowing if New York will be a chapter or a sister association, he assures the Mexican community in NY has a great interest.

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