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Acepta el reto

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Por: Alejandro Quiroz

El 2 de septiembre de 2010, a los 66 años, Don Germán Dehesa, notable escritor y periodista mexicano con el que a través del periódico Reforma solíamos “platicar” al leer sus columnas diarias, falleció.

Germán estuvo ligado a la ciudad de San Antonio, lugar en donde vivió, según lo expresaba, “en calidad de bracero cultural”. Fue un gran amigo de la AEM, a la que apoyó impartiendo conferencias.

En octubre de 2001, en su columna del Reforma, escribió lo que a continuación transcribo:

En mi infancia, cada mañana salía yo a vivir con la certeza siempre cumplida de que me estaba esperando alguna aventura jamás vivida, algún encuentro, algún descubrimiento.

-Ya me voy mamá.

-Muy bien hijito, que Dios te bendiga y te proteja, que el Sagrado Corazón de María te traiga con bien. (Hagan de cuenta que era yo Marco Polo y me iba a Catay, y no un niño que se iba a la escuela).

-¿Levas pañuelo?

-Sí mamá.

-¿Llevas suéter?

-Hace mucho calor.

-Pero luego enfría.

-Está bien, me llevo suéter.

– Pero no lo vayas a perder.

-¿Llevas todos tus útiles?

-Sí mamá.

-¿Llevas tu torta?

-Sí, de salpicón, la traigo en la mochila.

-¿Y la lonchera?

-De momento se encuentra extraviada (mi manejo del español ya era notable).

-Vas a llenar los libros de salpicón.

-La envolví con la primera plana de Excélsior.

-Dios te haga Santo.

-Lo dudo mamá.

-¿Llevas dinero?

-¿De dónde?

-Ven, llévate algo.

-¿Para qué?

-Uno nunca sabe.

Cincuenta años después, mi infancia es un país lejano y sé que no sin cierto desamparo y crispación, nos disponemos a vivir otra semana del loco tiempo que México y el mundo nos han deparado.

Te pido que aceptes el riesgo, el reto y la aventura de salir a vivir y no a durar, cosa que sólo es buena para los enceres domésticos y para los líderes obreros.

No sé si ya llevas tu torta de salpicón, pero yo como mi madre, te pido que salgas bien arropado porque el tiempo está muy cambiante y no me parecería nada bien que se te resfriara el alma. Llévate todos tus útiles y trata de deshacerte de todos los inútiles, Dios o Alá o el misterio, cuidarán tu camino y te mantendrán aunque tú no lo sepas, en el rumbo de la vida.

Ve tranquilo, recuerda que la sonrisa todo lo ilumina y el miedo todo lo ensombrece.

Llévate algo, llévate algún poema, muchos abrazos para el frío y alguna canción por si llueve, sal a vivir, llévate algo.

Así viajaremos Germán, recordándote siempre.

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